Comentario: Las Trampas del deseo
El sábado pasado, para hacer tiempo mientras mi novia salía de trabajar, me pasé por la sección de libros de Eroski Sant Cugat y me compré un libro titulado: Las trampas del deseo, de Dan Ariely.
El libro habla sobre como actua el cerebro humano en situaciones de decisión, sobretodo basandose en decisiones de compra. La verdad es que sólo puede leer un par de capítulos, pero de momento me está resultando bastante interesante. El autor demuestra a través de experiementos sociológicos como es posible alterar los factores de compra.
Uno de los capítulos hace mención al número cero y su influencia en la elasticidad de precios. Os cuento un ejemplo:
Dos productos, por poner nombres y reirnos un poco: piruletas de chorizo y de jamón. La de Chorizo vale 2 centimos y la de Jamón 4. Tomando una población de 100 personas (por decir algo), el 57% las prefiere de Jamón (son más sabrosas), y el 43% restante las de chorizo.
Imaginemos que una de las dos baja de precio y la otra no: siguiendo la teoría económica, haría que la que ha disminuido precios aumente la demanda, y la que ha mantenido la disminuya. Hasta aquí clarisimo.
Sigamos imaginando: ahora la otra baja otro céntimo: tendríamos la de chorizo a 1 céntimo, y la de jamón a 3. Si las dos han bajado lo mismo, hemos de suponer que la demanda sería idéntica al caso inicial, es decir: Jamón = 57% y Chorizo = 43%.
Pero, y si les volvemos a bajar un céntimo a las dos? La de chorizo valdría 0 centimos y la de jamón 2. Sigue siendo la misma diferencia de precio, pero obviamente, la gente preferiría la de chorizo porque es gratis. Porque ya lo dicen, “a caballo regalao, no le mires el dentao”.
Esta frase es mucho más profunda de lo que parece, es casi una filosofía del marketing. Las empresas saben que regalando algo sus ventas aumentan. El caso más claro es el de las promociones 3×2 o 4×3. Y es que es mucha la gente que sólo necesita una unidad, pero piensa: “Si cojo otra, que tampoco vale mucho, me regalan otra, compleamente GRATIS.”
Todavía recuerdo cuando empezaron a salir las primeras ofertas de teléfonos móviles a cero Euros. La gente pensaba (y me temo que aún piensa) que te regalan el móvil. Que ingenuidad! Como si no cobraran el teléfono mes a mes en la factura!
Otro ejemplo que me fascina son las teletiendas. Siempre regalan algo! Y otra vez: Que ingenuidad! Como si no lo cobraran en el precio final!
En conclusión: el cero es el rey de los precios, y eso que cero no representa ningún valor “tangible”.



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